
Convivir (Cohabiter), dirigida por Halima Elkhatabi y producida por la Office national du film du Canada, es un documental de 75 minutos que convierte una experiencia aparentemente banal —buscar roomie— en un agudo retrato generacional sobre identidad, comunidad y precariedad habitacional en el Québec contemporáneo.

La película se estructura a partir de encuentros, donde jóvenes entrevistan a posibles compañerxs de vivienda, que exponen sus hábitos, límites, valores políticos, orientaciones sexuales, expectativas afectivas y reglas de convivencia. Estas “audiciones” domésticas revelan algo más profundo que la simple compatibilidad logística, muestran una generación que ha aprendido a negociar su identidad en voz alta.

Elkhatabi construye un dispositivo de observación sobrio y cercano. La cámara de Josué Bertolino evita el juicio y se instala en la intimidad de los espacios compartidos. La edición de Yousra Benziane articula estos encuentros como un mosaico dinámico donde se cruzan diferencias culturales, aspiraciones individuales y tensiones ideológicas.

Uno de los grandes méritos del film es su capacidad para hacer visible la dimensión política de lo cotidiano. La crisis de vivienda no se presenta mediante estadísticas ni discursos expertos, sino a través de cuerpos que buscan un lugar donde existir sin renunciar a su identidad. Convivir se convierte así en un espejo de una sociedad que exige transparencia emocional y coherencia ética incluso en los contratos más domésticos.

Convivir no ofrece soluciones ni dramatiza en exceso; apuesta por una observación paciente que revela la fragilidad y la potencia de estos microacuerdos. El resultado es un retrato entrañable y complejo de una generación que convierte la convivencia en laboratorio político. En tiempos de precarización y aislamiento, la película sugiere que compartir techo es también compartir mundo y que esa negociación constante define, silenciosamente, el pulso de nuestra época.

