
Montreal, querida (Montréal, ma belle), dirigida por Xiaodan He, es un melodrama íntimo que explora el deseo tardío, la identidad migrante y la fractura entre tradición y libertad personal. A través de Feng Xia —interpretada por Joan Chen— la película se adentra en el despertar afectivo de una mujer de 53 años que, tras décadas de represión, inicia un romance secreto con una joven quebequense en la ciudad de Montreal.

El conflicto central no se limita a la diferencia de edad o al descubrimiento de una orientación largamente negada, sino que se enraíza en la tensión cultural. Feng Xia carga con un sistema de valores forjado en otro contexto histórico y geográfico; su relación amorosa no solo desafía normas sociales, sino también su propia autoimagen moral. La película convierte ese dilema interno en su principal motor dramático.

Visualmente, la fotografía de Marie Davignon envuelve la ciudad en una atmósfera otoñal y melancólica.

Montreal es un espejo emocional, una urbe plural donde lenguas y culturas coexisten, pero donde la integración nunca es del todo armónica. Los espacios domésticos y los encuentros furtivos refuerzan la sensación de clandestinidad, mientras la música de Gaétan Gravel subraya la intensidad afectiva.

Xiaodan He opta por un ritmo pausado que privilegia la introspección. El romance se construye en miradas y silencios, en gestos mínimos que revelan tanto la pasión como el temor.

La película sugiere que la emancipación es un proceso lleno de ambivalencias, culpas y pequeñas traiciones.
