
Perdí de vista el paisaje (J’ai perdu de vue le paysage), escrita y dirigida por Sophie Bédard Marcotte y producida por la Office national du film du Canada, es una comedia metacinematográfica que convierte el fracaso creativo en motor narrativo.

El punto de partida es simple y brillante, partiendo del proceso de un dramaturgo, una cineasta intenta —en 16 ocasiones— realizar la película que imagina. Pero el proyecto se resiste. El tiempo pasa, los imprevistos se acumulan y la vida comienza a infiltrarse en el plan original hasta desdibujar por completo la frontera entre obra y experiencia. Lo que parecía un documental o ensayo sobre la creación termina siendo una exploración íntima sobre la imposibilidad de controlar el sentido.

Bédard Marcotte asume el extravío como método. La estructura fragmentaria y autorreflexiva transforma cada intento fallido en variación, en deriva. Desde Montreal hasta los paisajes del Escudo Canadiense e Islandia, el viaje físico amplifica el desplazamiento interior. La cámara de Isabelle Stachtchenko acompaña con sensibilidad estos territorios abiertos, contraponiendo la vastedad geográfica con la incertidumbre subjetiva.

La obra se pregunta, sin solemnidad, si el arte nace del control o del accidente; si la insistencia es obstinación o fe. Perdí de vista el paisaje es una película sobre aceptar la deriva.
