
Las Jornadas sobre Danza, Fotografía e Inteligencia Artificial, organizadas por la Cátedra Libre de Educación y Mediación Digital en Danza Performance de la Universidad Nacional de La Plata, se desarrollaron como un espacio de encuentro en el que la reflexión teórica y la práctica artística convergieron para pensar el lugar del cuerpo en un ecosistema cada vez más atravesado por tecnologías algorítmicas. Convocadas y moderadas por Paula Dreyer y Alejandra Ceriani, las jornadas partieron de una premisa fundamental, un espacio donde las prácticas contemporáneas de danza y performance no se pueden comprenderse hoy sin considerar las transformaciones que introducen la digitalidad, la programación y la inteligencia artificial en la construcción de las corporalidades.
La cátedra, creada en 2014 en el ámbito de la universidad platense, se ha propuesto desde sus inicios generar un abordaje multidisciplinario que vincule educación, tecnología, arte y performance. En ese marco, el encuentro se planteó como un laboratorio de ideas donde artistas, investigadores y programadores pudieran dialogar sobre las formas en que las tecnologías emergentes inciden en las prácticas corporales contemporáneas. La pregunta que atravesó toda la jornada fue ¿qué sucede con el movimiento, con la presencia y con la agencia del cuerpo cuando la inteligencia artificial comienza a intervenir en los procesos de creación artística?

En este contexto el artista Bruno Bresani presento la ponencia “Disolución de las corporalidades”, una reflexión en torno a la manera en que las tecnologías digitales producen procesos de desmaterialización y desplazamiento de las miradas canónicas sobre el cuerpo. En ella se propuso pensar las corporalidades contemporáneas como territorios porosos, atravesados por extensiones técnicas y mutaciones perceptivas que desestabilizan la noción tradicional de presencia. En la medida en que los sistemas algorítmicos comienzan a generar imágenes, movimientos y gestualidades, el cuerpo deja de ser únicamente una entidad biológica para convertirse en un campo expandido donde convergen carne, datos y visualidades sintéticas.
La jornada continuó con la exposición de Diego Marimbucio titulada “Matriz de Movimiento Maquínico”, donde presentó un marco conceptual para comprender las distintas modalidades de creación coreográfica mediadas por tecnología. Su investigación propone distinguir cuándo la inteligencia artificial opera simplemente como una herramienta técnica y cuándo adquiere el estatuto de agente creativo dentro del proceso artístico. Para ello el artista articula estudios de caso con perspectivas provenientes de la cognición 4E y de la teoría del actor-red, construyendo una taxonomía que permite pensar las múltiples formas de interacción entre humanos y sistemas algorítmicos en la escena dancística.

Uno de los momentos centrales del encuentro fue la presentación del texto Encarnando lo artificial: danza y co-creatividad humano-IA, en el que Marimbucio propone pensar la escena coreográfica como un espacio de encuentro entre diferentes formas de inteligencia. Por un lado, la inteligencia kinestésica del cuerpo humano; por otro, la inteligencia generativa de los sistemas algorítmicos. Lo interesante de esta propuesta es que no concibe la inteligencia artificial únicamente como una herramienta de asistencia técnica, sino como un posible colaborador dentro del proceso creativo.
A lo largo de la discusión surgieron preguntas que atraviesan hoy a buena parte de la investigación artística contemporánea. ¿Existe realmente una frontera clara entre la máquina de carne y hueso y la máquina algorítmica? ¿Qué ocurre cuando el movimiento humano se encuentra con sistemas capaces de generar gestualidades propias? ¿De qué manera estas tecnologías transforman nuestra comprensión de la escena, del tiempo y del espacio performático?
El libro de Marimbucio, estructurado en seis capítulos, propone justamente explorar estas cuestiones a partir de un recorrido que va desde las primeras interacciones entre danza y tecnología hasta el desarrollo de metodologías de co-creación con inteligencia artificial generativa. Especialmente sugerente resulta su análisis de la cognición encarnada, concepto que enfatiza el papel de la experiencia sensorio-motriz en la construcción del conocimiento. Desde esta perspectiva, la danza se convierte en una forma de pensamiento corporal que permite explorar las relaciones entre percepción, tecnología y acción.
Otro de los aspectos que atravesó la jornada fue la necesidad de mantener una vigilancia crítica frente a los modelos generativos que hoy dominan el ecosistema digital. Más allá de las fascinaciones tecnológicas, varios de los participantes insistieron en que el desafío no consiste únicamente en utilizar estas herramientas, sino en comprender los dispositivos de poder que operan en su interior. En ese sentido, las jornadas plantearon la urgencia de desarrollar una conciencia crítica sobre los modos en que los sistemas algorítmicos configuran nuestras formas de percepción y producción cultural.

Uno de los conceptos que más resonó durante el encuentro fue la idea de “modelar encuentros antes que representarlos”. Esta formulación sintetiza bien el giro conceptual que propone la investigación de Marimbucio, en la cual en lugar de utilizar la tecnología para representar el cuerpo, se trata de generar situaciones de interacción en las que humanos y sistemas artificiales puedan afectarse mutuamente. En ese intercambio, el performer humano y el performer algorítmico dejan de ocupar posiciones jerárquicas para convertirse en agentes dentro de un mismo ecosistema creativo.
Al finalizar la jornada, la sensación fue la de haber participado en un espacio de pensamiento colectivo donde la danza funciona como un dispositivo privilegiado para interrogar las transformaciones contemporáneas de la cultura visual y tecnológica. En un momento histórico en el que los sistemas de inteligencia artificial se expanden rápidamente por todos los ámbitos de la vida social, encuentros como este nos permiten pensar críticamente las implicaciones estéticas, políticas y epistemológicas de estas tecnologías.
Las Jornadas sobre Danza, Fotografía e Inteligencia Artificial abrieron un campo fértil de preguntas ¿qué nuevas corporalidades emergerán en la interacción entre humanos y algoritmos? ¿Cómo se transformará la noción de autoría cuando el gesto creativo sea compartido con sistemas no humanos? ¿Qué significa hoy danzar en un mundo donde el movimiento puede ser también generado por una máquina?
