
Como parte del Seminario RC14, se presentó la charla Memoria y Duelo en la cual la artista Mónica Martz M, compartió tres series fotográficas en proceso, Círculo de la Vida, Inscripciones Fantasmas y Satori. A través de ellas, Martz M construye una reflexión íntima sobre la memoria, la genealogía, la pérdida y la muerte, articulando fotografías de archivo familiar con intervenciones materiales, escritura, símbolos y elementos provenientes de su experiencia y espiritualidad.
El agua aparece como uno de los hilos conductores de estas investigaciones. Vinculada a las reflexiones de Gaston Bachelard sobre el espacio, los sueños y la materia líquida, el agua funciona en el trabajo de Martz M como una metáfora de la memoria, llevándonos a aquello que se transforma, se desplaza y no permanece estable. Los recuerdos, como el agua, son claros y turbios, conservan una imagen y la borran. En esta condición inestable encuentra la artista una posibilidad para aproximarse a aquello que permanece incompleto.
En la serie Círculo de la Vida, el círculo se convierte en un espacio de protección, pero también en una estructura para volver sobre quienes ya no están. El símbolo surge de un recuerdo de infancia, donde los círculos que la artista construía le servían como espacios sagrados donde podía sentirse protegida. En el presente, ese mismo gesto se transforma en un dispositivo para incorporar a familiares fallecidos, fotografías de archivo y palabras que nunca fueron pronunciadas.

La serie también recupera una escritura cifrada que inventó durante su infancia para proteger sus diarios de la mirada de sus hermanos. Aquella estrategia de ocultamiento reaparece ahora como parte de una práctica artística que trabaja con lo dicho y lo no dicho, con aquello que puede ser leído y aquello que permanece deliberadamente velado.
En este proceso, la genealogía ocupa un lugar central. En ella las fotografías del padre, la madre, el hermano y la abuela son extraídas de sus contextos originales y colocadas en otros espacios simbólicos. Las imágenes dejan de ser únicamente registros familiares para convertirse en territorios de interrogación. La artista busca abrir preguntas sobre sus vínculos, sus ausencias y aquello que permanece como herencia afectiva.
En la serie Inscripciones Fantasmas profundiza esta relación entre memoria y espacio. Las habitaciones de la casa de infancia aparecen como escenarios donde sobreviven fragmentos de recuerdos, llevándonos a las luces, las sombras, los objetos, los secretos y las escenas difíciles de precisar. La casa funciona aquí como una arquitectura psíquica, como un territorio donde las imágenes se mezclan con aquello que la memoria ha conservado de manera parcial. La artista describe estos recuerdos como experiencias líquidas, difusas, cercanas a las aguas claras y turbias que Bachelard asocia con la imaginación.

En esta serie, la fotografía se convierte en una forma de explorar las llamadas “moradas internas”, llevándonos a los espacios de la memoria que continúan actuando sobre el presente. Los recuerdos infantiles, incluso aquellos atravesados por el secreto o la incertidumbre, aparecen como materiales que son revisitados desde la práctica artística.
Con Satori, la reflexión adquiere una dimensión más directa frente a la muerte. El término, proveniente del budismo zen, y se refiere a un instante de comprensión profunda, a un momento en el que algo se revela de manera súbita. Para Martz M, ese instante ocurrió frente a la muerte de su madre, en ese momento en el que cruzo el umbral de la habitación de su madre y la visión le revelo su cuerpo estático, envuelto, antes de ser retirado por los servicios funerarios. Esa experiencia se convirtió en una sensibilidad que la atravesó de forma dolorosa y bella.
A partir de ahí, la artista vincula la experiencia del duelo con conceptos budistas y con la reflexión filosófica de Heidegger sobre el ser para la muerte. La muerte deja de aparecer únicamente como final para convertirse en una posibilidad que permite reconsiderar la propia existencia. En sus imágenes, el duelo no busca cerrar una ausencia, sino permanecer en ella, formular preguntas y aceptar que aquello que amamos también está constituido por transformación y desaparición.

Una fotografía de su madre durante la infancia, envuelta en una tela de biomateriales, plantea precisamente la pregunta por aquello que se revela y se oculta. En otra pieza, un círculo construido con las perlas de un collar de su madre vuelve a introducir la figura del ciclo, de la vida, la muerte y el renacimiento. El cuerpo, el agua, la tierra y los elementos se entrelazan para cuestionar la idea de un “yo” permanente.
La charla de Mónica Martz M, realizada en el marco del Seminario RC14, propone una fotografía como un espacio para habitar las incertidumbres. Sus imágenes mantienen el pasado abierto. Entre círculos, habitaciones, fotografías deterioradas, textos cifrados, agua y objetos familiares, la artista construye una poética del duelo donde recordar significa también volver a preguntar.
En su trabajo, la memoria es una materia en constante transformación. Es allí donde reside la fuerza de su trabajo, en la búsqueda de comprender que frente a la ausencia no necesitamos respuestas. A veces basta con construir un espacio, un círculo, una habitación, una imagen, donde aquello que ya no está pueda seguir siendo pensado.
