
Las baladas del blueberry (Les blues du bleuet), dirigida por Andrés Livov, es un documental que encuentra en la cosecha estacional de arándanos en Lac-Saint-Jean una metáfora delicada sobre comunidad, memoria y resiliencia. Con una duración contenida y una mirada atenta a los gestos mínimos, la película transforma el trabajo agrícola en un espacio de encuentro cultural y emocional.

Cada verano, cuando los campos se tiñen de azul, recolectores de distintos orígenes convergen en una coreografía repetitiva y casi hipnótica. Livov observa ese “ballet” de movimientos con paciencia, manos que arrancan frutos, cubetas que se llenan, cuerpos que se inclinan una y otra vez bajo el sol. Entre surco y surco emergen confesiones, risas y nostalgias que revelan trayectorias migrantes, vínculos familiares y pequeños duelos.

La fotografía de Louis Turcotte captura la vastedad del paisaje. El territorio es un espacio vivo que condiciona y moldea a quienes lo habitan. El diseño sonoro de Sandy Pinteus y Patrice Leblanc enfatiza el crujir de los arbustos, el viento, las voces superpuestas, creando una textura inmersiva que sitúa al espectador dentro del campo. La edición de René Roberge privilegia el ritmo del trabajo repetido, subrayando la idea de ciclo y renacimiento.

Las baladas del blueberry apuesta por la observación y la escucha, celebrando la dignidad del trabajo colectivo y la poesía que emerge de lo cotidiano.
