
En un presente atravesado por sistemas algorítmicos y modelos generativos, las preguntas sobre el arte, la educación y la producción de conocimiento adquieren densidad crítica. ¿Qué significa crear en un contexto donde las máquinas producen imágenes, textos, sonidos y decisiones? ¿Cómo se transforman las prácticas artísticas y pedagógicas cuando la inteligencia artificial se vuelve parte activa de los procesos de percepción, aprendizaje y experimentación estética?
Estas preguntas atravesaron las terceras jornadas Entre Código y Algoritmos: Programar en la Era de la Inteligencia Artificial, organizadas por el Proyecto Bienal de Investigación y Desarrollo Generatividad e Inteligencia Artificial en el Arte de la Universidad Nacional de La Plata, junto a Zona de Riesgo y la Cátedra Libre de Educación y Mediación Digital en Danza Performance de la UNLP. Las jornadas se propusieron como un espacio de intercambio crítico donde artistas, docentes, programadores e investigadores pudieran pensar colectivamente las transformaciones contemporáneas de la creación y la enseñanza.
Desde el inicio, quedó claro que el objetivo no era celebrar las tecnologías emergentes ni asumir una posición apocalíptica frente a ellas. El interés estuvo puesto en construir preguntas. Pensar cómo las tecnologías contemporáneas producen y reconfiguran dimensiones estéticas y éticas vinculadas a la autoría, la presencia, la agencia y la experiencia sensible. La jornada apostó a detenerse en la reflexión y en la posibilidad de abrir zonas de incertidumbre.

La Cátedra Libre de Educación y Mediación Digital en Danza Performance, coordinada por Paula Drescher y Alejandra Ceriani, explora la intersección entre educación, tecnologías digitales y prácticas performáticas desde una perspectiva crítica y situada. La propuesta de pensar el cuerpo y la escena en contextos digitales y algorítmicos aparece hoy como una urgencia ¿qué cuerpos son visibles para las tecnologías?, ¿qué movimientos pueden ser leídos por los sistemas?, ¿qué sensibilidades quedan fuera de la lógica de los datos?
Zona de Riesgo se presentó como un proyecto dedicado a la producción, investigación y circulación de narrativas visuales contemporáneas en América Latina. Integrado por Mónica Martz M., Wendy Hidalgo, Norma Espejel y Bruno Bresani, el colectivo trabaja desde una articulación entre imagen, pensamiento crítico y edición independiente. Su práctica se sostiene en la idea de que toda producción artística está inevitablemente contaminada por el contexto político, social y cultural que la atraviesa.
La jornada contó con la participación de los artistas e investigadores Emiliano Causa y Arcangelo Constantini, quienes compartieron experiencias y reflexiones en torno al impacto concreto de la inteligencia artificial en sus procesos de trabajo. La pregunta que organizó al encuentro fue compleja ¿qué transformaciones específicas ha generado la IA en sus modos de creación y formación?
Las exposiciones permitieron abrir un campo de debate sobre las formas de colaboración entre humanos y sistemas algorítmicos. La programación apareció como un lenguaje cultural capaz de modelar sensibilidades, imaginarios y modos de relación con el mundo. En ese desplazamiento, la figura del artista-programador no se trata únicamente de producir obras mediante código, sino de interrogar críticamente las estructuras invisibles que organizan la experiencia digital contemporánea.
Uno de los aspectos más relevantes de la jornada fue la insistencia en pensar la inteligencia artificial desde América Latina. En un escenario global dominado por grandes corporaciones tecnológicas y modelos extractivistas de datos, la pregunta por las condiciones locales de producción tecnológica resulta central. ¿Cómo generar prácticas críticas desde contextos periféricos? ¿Cómo construir espacios de experimentación que no reproduzcan automáticamente las lógicas hegemónicas de vigilancia, automatización y consumo?
Las tecnologías aparecen como dispositivos que transforman las formas de aprender, de mirar, de recordar y de producir conocimiento. Pensar la IA implica entonces pensar también las políticas de la percepción y las economías de la atención que configuran el presente.
La jornada Entre Código y Algoritmos dejo abierta una pregunta para el campo cultural contemporáneo ¿cómo producir pensamiento crítico en un tiempo donde la velocidad tecnológica parece adelantarse constantemente a nuestra capacidad de comprensión? Tal vez la respuesta es construir espacios colectivos donde sea posible experimentar, equivocarse y discutir los modos en que estas herramientas reconfiguran nuestras formas de vida.
La inteligencia artificial no transforma únicamente las técnicas de producción artística. También modifica las formas en que imaginamos el cuerpo, la memoria, la creatividad y el futuro mismo de la experiencia humana.
