
Como parte del Seminario RC14, dedicado en esta sesión a pensar las relaciones entre Memoria y Duelo, se presentó la charla del fotógrafo y artista Luis Vera, quien realizó un recorrido por distintos momentos de su trayectoria para abordar una preocupación que atraviesa buena parte de su práctica, la de la representación de aquellas formas de dolor que permanecen invisibles, pero que se inscriben profundamente en los cuerpos, los territorios y las estructuras sociales.

Desde su experiencia en el fotoperiodismo y la fotografía documental, Vera plantea una mirada que se aleja de la representación del sufrimiento como espectáculo para aproximarse a las condiciones históricas que lo producen. Su trabajo se articula alrededor de comunidades campesinas e indígenas de Paraguay y Bolivia, así como de problemáticas relacionadas con el despojo territorial, el genocidio, la explotación laboral y la violencia ejercida sobre los cuerpos.
Uno de los ejes conceptuales de la charla fue la cosmovisión guaraní y la idea de una “tierra sin mal”, entendida como un camino permanente hacia una condición de bienestar. Entre aquello que vivimos y aquello que debería ser existe una distancia; para Vera, es precisamente en esa distancia donde aparece el dolor. La fotografía se convierte entonces en una herramienta para hacer visible esa tensión y, eventualmente, contribuir a transformarla.

A través de obras como Ni opresores ni siervos, Tentayapes y Cautivas, el artista revisó procesos de trabajo vinculados con la lucha campesina por la tierra y las comunidades indígenas sometidas a diferentes formas de despojo. En su aproximación a estos territorios aparece una pregunta sobre la responsabilidad de quien fotografía y desde donde fotografía ¿cómo representar el dolor de otros sin apropiarse de él?
Esta preocupación ética atraviesa particularmente sus proyectos realizados en Bolivia y Paraguay. En el trabajo con comunidades guaraníes, el territorio aparece como un espacio de resistencia frente al avance de las fronteras agrícola, ganadera y petrolera. En el caso del pueblo Ayoreo, Vera confronta imágenes actuales con archivos históricos y trabaja incluso con la intervención de metadatos, fragmentando la información para producir una descomposición visual que remite a la violencia y al proceso de destrucción de la memoria.

Otro de los proyectos revisados durante la charla abordó las condiciones históricas del trabajo doméstico en Paraguay. A partir de retratos de trabajadoras, Vera desarrolló una serie de imágenes impresas sobre sábanas que posteriormente fueron utilizadas por las propias mujeres en acciones públicas. Las fotografías dejaron así de ser únicamente documentos para convertirse en dispositivos de movilización, circulando por plazas, tribunales y distintos espacios públicos.

La charla también presentó Memoria revocada, un proyecto reciente que aborda la maternidad forzada de niñas y adolescentes en Paraguay. Mediante imágenes, sonido, video y performance, Vera parte de datos oficiales para señalar una realidad que, pese a estar documentada, permanece socialmente invisibilizada. La obra plantea la idea de una infancia cuyo derecho a ser vivida es interrumpido y, en ese sentido, trabaja sobre una memoria que no solamente recuerda lo sucedido, sino que señala aquello que una sociedad decide no mirar.
Uno de los aspectos del encuentro fue precisamente esta concepción de la fotografía como una práctica que no busca producir respuestas, sino formular preguntas y generar una posibilidad de acción. Vera insiste en la necesidad de preguntarse si una imagen informa, produce conciencia o simplemente genera incomodidad. La diferencia no es menor, ya que implica asumir que toda representación del dolor involucra una posición ética y política.

En diálogo con las reflexiones desarrolladas durante el Seminario RC14, la charla de Luis Vera permitió ampliar la noción de duelo más allá de la experiencia individual. El duelo puede ser también territorial, histórico y colectivo; puede estar relacionado con una comunidad que pierde su territorio, con una cultura sometida, con un derecho negado o con una memoria que ha sido deliberadamente silenciada.
La obra de Luis Vera busca hacer visible aquello que produce dolor. Sus imágenes recorren territorios donde la memoria y la violencia permanecen inscritas en el presente y donde documentar significa también acompañar procesos de resistencia. En este sentido, su práctica propone una fotografía que asume la responsabilidad de posicionarse ética, social y políticamente.
