
En el umbral donde la vida deja de ser únicamente objeto de estudio para convertirse en materia artística, la obra de Marta de Menezes abre un territorio, un campo en el que la biología se activa, se interviene y se experimenta como proceso estético. Desde finales de los años noventa, esta artista portuguesa ha desarrollado una práctica pionera dentro del bioarte, rompiendo las fronteras entre naturaleza y cultura, entre lo visible y lo efímero.

Formada en Bellas Artes en la Universidad de Lisboa y con estudios de posgrado en la University of Oxford, de Menezes ha construido una trayectoria que articula investigación científica, producción artística y curaduría. Su trabajo se desarrolla en estrecha colaboración con laboratorios, científicos y centros de investigación, evidenciando que el arte contemporáneo ya no puede pensarse al margen de las tecnologías que transforman la vida. En este sentido, su práctica se inscribe en el campo del bioarte, pero lo expande hacia preguntas ontológicas y políticas sobre la manipulación de lo viviente.

En su obra Nature? (1999), la artista intervino el desarrollo de las alas de mariposas vivas, alterando sus patrones sin modificar su material genético. El resultado fueron formas nunca antes vistas en la naturaleza, efímeras y no reproducibles. Estas mariposas, simultáneamente naturales y artificiales, encarnan una paradoja en la cual son vida intervenida que no deja huella hereditaria. La obra existe en el tiempo limitado de la vida del organismo, desapareciendo sin dejar rastro, como un gesto que tensiona la idea de permanencia en el arte.

Esta relación entre vida, tiempo y desaparición atraviesa gran parte de su producción. En nucleArt (2002), la artista trabaja directamente con ADN y proteínas fluorescentes para crear microesculturas dentro del núcleo de células humanas. El microscopio, herramienta de conocimiento, se convierte también en instrumento de desaparición, revelando una dimensión ética y epistemológica donde ver implica intervenir, y conocer implica transformar.

En Decon (2007), Menezes recrea las composiciones geométricas de Piet Mondrian mediante cultivos bacterianos pigmentados. A diferencia de la pintura moderna estas “pinturas vivas” se degradan progresivamente por la actividad biológica. El orden se disuelve, la forma se descompone, y la obra se convierte en un proceso de transformación constante. Aquí, la entropía es el núcleo de la estética.

El trabajo de de Menezes se caracteriza por una exploración sostenida de las tecnologías biológicas como medios artísticos. En Functional Portraits (2002), presentado en Medialab Madrid, visualiza la actividad cerebral de una pianista en tiempo real, transformando lo intangible —el pensamiento, la emoción, la memoria— en imagen y sonido.

El cuerpo, en este contexto, se convierte en un archivo dinámico, una superficie de inscripción donde la vida se manifiesta como flujo.

Menezes es directora de Cultivamos Cultura, una organización que promueve la colaboración entre artistas y científicos. Su labor apunta a generar ecosistemas donde el arte pueda intervenir críticamente en la producción de conocimiento científico.

La artista propone al juego como un dispositivo crítico. La consigna “Game Over — Game On” se plantea como un campo de decisiones donde el espectador deviene jugador. La crisis ecológica, política y social es representada como un umbral.

En este entramado, la obra de Marta de Menezes interroga las condiciones mismas de la vida en un planeta en crisis. Su trabajo nos confronta con preguntas ¿qué significa crear con vida? ¿Dónde termina el arte y comienza la manipulación? ¿Qué responsabilidades emergen cuando el artista trabaja con organismos vivos?

Menezes propone obras que nacen, mutan y mueren. Obras que no pueden ser conservadas sin perder su esencia. Obras que existen en un equilibrio precario entre aparición y desaparición.

Toda intervención sobre la vida es también una intervención sobre el tiempo, sobre la memoria y sobre el futuro. En este gesto, el arte es un espacio de representación y un laboratorio donde imaginar es poner en riesgo otras formas de existencia.
