
Zona Fantasma es un programa de radio experimental impulsado por el colectivo Zona de Riesgo que explora la relación entre cuerpo, archivo, error, memoria y tecnologías contemporáneas desde una perspectiva sonora, poética y política.
El programa funciona como una plataforma de transmisión expandida donde convergen arte sonoro, poesía experimental, spoken word, paisaje sonoro, ruido, entrevistas, lectura de manifiestos, improvisación, registros de campo, ficciones especulativas y procesos colectivos de escucha.
Zona Fantasma propone una experiencia de deriva auditiva donde cada emisión se convierte en un territorio de resonancia crítica y sensibilidad compartida.
Zona Fantasma es conducido y producido por Mónica Martz M y Bruno Bresani
En esta tercera emisión exploraremos el ruido como forma de resistencia, como una interferencia que desborda los límites, altera las señales y abre espacios para otras formas de escucha, pensamiento y creación. Un territorio donde sonido, tecnología, cuerpo y experimentación se encuentran para producir otras maneras de habitar y cuestionar lo establecido.
Nos acompaña Gabriela Anguiano Zamudio, directora de RedLab Laboratorio de Gestión y Vinculación Cultural, plataforma desde la que ha tejido redes y vínculos entre agentes culturales de 13 países de América y Europa. Con 17 años de trayectoria, ha participado en más de 130 proyectos artísticos, culturales y comunitarios, entendiendo la gestión como una práctica capaz de conectar voces, territorios y formas diversas de creación.
Su experiencia atraviesa la coordinación de proyectos artísticos y comunitarios, así como la dirección de espacios culturales desde instituciones públicas, la iniciativa privada y la sociedad civil. En el contexto de “Ruido y resistencia”, su presencia nos invita a pensar la gestión cultural como un territorio de encuentro y negociación, pero también como una herramienta para generar redes, amplificar voces y abrir espacios frente a las estructuras que determinan qué se escucha y qué permanece en silencio.

Entrevista – Gabriela Anguiano Zamudio
- El ruido como acto político
Generalmente asociamos el ruido con algo que interrumpe el orden, pero desde muchos movimientos sociales también se entiende como una forma de hacerse visible frente al silencio impuesto. Desde tu experiencia como activista y promotora cultural, ¿cuándo el ruido deja de ser una molestia para convertirse en una herramienta de resistencia política y de construcción comunitaria?
Considero que el ruido es necesario e importante tanto como el silencio, el punto central es identificar, como bien lo planteas en tu pregunta ¿cuándo es el mejor momento para que suceda uno u otro? Vivimos en un sistema patriarcal y capitalista en el que se promueve el individualismo, los privilegios, el consumo desmedido y la comodidad personal a cualquier costo pasando por encima de todo y de todos y todas. Estando en un entorno así, hay pequeños gestos cotidianos que pueden convertirse en actos diarios de resistencia, como saludar a tus vecinos y vecinas, asistir a actividades sociales y culturales donde nos veamos a los ojos, hablemos y nos permitamos sentir, compartir nuestras experiencias con las y los demás e identificarnos tanto en las coincidencias como en las diferencias de manera respetuosa, acciones como reusar, reciclar, donar o no generar basura, son gestos que muchas veces los hacemos en silencio. El papel del arte y la cultura como herramientas de resistencia política y de construcción comunitaria son muy importantes, y en este sentido, los promotores y promotoras culturales, artistas, gestores y quienes formamos parte del ecosistema cultural tenemos una función relevante ya que el arte nos permite identificar y canalizar emociones, reconocernos en otros y en otras y comunicarmos a través de lenguajes diversos. Explorar nuestra creatividad nos permite sentirnos libres, reconocer nuestra propia voz y nuestra capacidad de hacer; aquí es donde considero que se conecta con la importancia de hacer ruido, en levantar la voz cuando existen situaciones que afectan la colectividad, que van en contra del cuidado de la vida, de la naturaleza y de los derechos humanos. La organización es necesaria para hacer un frente común que nos permita defender la vida ante cualquier amenaza, y cuando de esto se trata es necesario hacer el mayor ruido posible.
- Música, cultura y organización colectiva
Has trabajado en proyectos donde la música, la cultura y la organización social se entrelazan. ¿Qué papel juega la creación artística en la construcción de movimientos antifascistas y antirracistas? ¿Puede una escena musical o cultural convertirse en un espacio de formación política y de cuidado colectivo?
Si puede una escena cultural convertirse en un espacio de formación política y de cuidado colectivo y el papel de la creación artística en la construcción de movimientos antifascistas y antirracistas es muy importante, incluso, es necesario y determinante diría yo. Como ejemplos de ello tenemos muchos en el sector cultural, pero me gustaría por ahora, citar una iniciativa creada en marzo del 2026 llamada “Liga Cultural Antifascista” es una iniciativa integrada por personas que trabajamos en el sector artístico y cultural, que hemos decidido desde nuestros lugares de incidencia y a través de diferentes manifestaciones artísticas dar a conocer nuestra postura en favor de los derechos humanos, la soberanía de los pueblos, el respeto por la vida, la dignidad y las libertades personales y colectivas, y de manera muy clara la LCA es una iniciativa que se manifiesta en contra del fascismo.
A través de acciones como el reto artístico antifascista en donde hicimos una convocatoria abierta para que artistas de cualquier parte del mundo nos compartieran durante 21 días de manera virtual, propuestas artísticas elaboradas desde cualquier disciplina, en relación a conceptos como frontera, libertad, soberanía, desobediencia, entre otros; o como la proyección a gran escala que hicimos sobre un edificio ubicado en frente del Hemiciclo a Juárez en la Ciudad de México, con imágenes de denuncia en contra del posicionamiento de Estados Unidos sobre lo que ellos han llamado “terrorismo trasnacional de izquierda extrema”; y de manera más reciente realizamos un evento titulado: “Un minuto contra el genocidio” en donde se compartieron posicionamientos desde distintas voces del sector cultural que repudian las acciones de Israel en contra del pueblo palestino. En este evento escuchamos las voces de Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo II, Luisa Huertas, Demian Bichir y varios artistas más.
Manifestaciones como éstas en el sector cultural tenemos muchas, yo conozco a una gran cantidad de hombres y mujeres artistas, gestores, promotores culturales que a través de su arte y del trabajo comunitario que realizan generan espacios de expresión, diálogo, reflexión y cuidado colectivo. Estas acciones que se realizan en las diversas comunidades son muy necesarias e importantes para contrarrestar el fascismo y el racismo en nuestro mundo.
- Resistir en la era de los algoritmos
Hoy gran parte de la conversación pública ocurre en plataformas digitales donde los algoritmos deciden qué voces tienen mayor visibilidad. ¿Cómo entiendes la resistencia en este contexto? ¿Qué estrategias pueden desarrollar los movimientos sociales para que su mensaje no quede oculto entre el ruido informativo y la desinformación?
Es verdad que vivimos una etapa en la que el algoritmo determina gran parte de lo que vemos, oimos, hablamos y consumimos diariamente y por ello considero que ahora más que nunca necesitamos ser personas fuertemente críticas y reflexivas con respecto a la información que recibimos, porque adicional al algoritmo ahora está la inteligencia artificial y esto genera que cada vez sea más difícil identificar lo que es real de lo que no lo es. Esto beneficia a los grandes poderes que dirigen el mundo al generar confusión y desinformación en la ciudadanía en general, porque ello contribuye a la dispersión de esfuerzos y a la dilución de las luchas sociales. Hay que identificar tanto en los medios de comunicación tradicionales como en las redes sociales, cuáles son las fuentes de información confiables y tener presente al buscar información sobre algún tema que sea de nuestro interés, es importante no quedarmos con lo primero que nos ofrece el algoritmo, sino que indaguemos más allá y vayamos a la consulta de varias fuentes.
Finalmente agregaría en este tema de las redes sociales que, es verdad que hemos encontrado una importante herramienta de difusión que nos permite visibilizar las diferentes luchas sociales a través de ellas, pero nunca hay que perder de vista que darle like a una publicación, compartir una historia, repostear una publicación en nuestro muro, no es suficiente. Hay que salir a las calles a seguir manifestándonos y voltear a ver a nuestras comunidades y desde ahí seguir accionando.
- Del ruido a la transformación social
Después de años de trabajo en el activismo y la gestión cultural, ¿qué has aprendido sobre la capacidad del arte y la cultura para transformar la realidad? ¿Cómo imaginas las formas de resistencia que necesitaremos construir en los próximos años frente al avance de los discursos de odio, el autoritarismo y la fragmentación social?
El arte nos permite conectar con lo humano, tener esto presente es un primer acercamiento para transformar nuestras realidades. Considero que las personas que realizamos un trabajo cultural, lo sabemos porque lo hemos vivido de manera personal y a través de otros y de otras. Reconocer nuestro propio potencial creativo es maravilloso y cuando lo compartimos en procesos comunitarios se potencia, más allá de dominar una técnica artística a la perfección, el acto revolucionario está en el ejercicio de la libertad creativa y en el hacer comunidad, en la organización, en el permitirnos ser y hacer con el otro o la otra para limpiar un área verde o arreglar una calle de nuestra colonia, para la celebración y el gozo de nuestras tradiciones o de nuevas prácticas sociales, la resistencia está en el reconocimiento de que la lucha es colectiva, no individual.
Sumarnos con otras iniciativas que también se interesan por la vida y los derechos de las personas se ha convertido en algo necesario. Hay grandes batallas que debemos librar juntos y juntas, y en la lucha contra el fascismo es muy importante cerrar filas y sumar esfuerzos desde todas las trincheras posibles.
La activista norteamericana y académica Angela Davis, en su reciente visita a México nos compartía una reflexión muy importante cuando le preguntaron qué pensaba sobre el concepto de “la esperanza” en tiempos tan terribles de muerte y violencia como los que vivimos actualmente, a lo que ella respondió: “La desesperanza no es una opción”.
Y ese para mi, es el gran reto que tenemos enfrente: no perder la esperanza, y hacerlo como un acto político diario, resistir, luchar y no dejar de creer en la posibilidad de que es posible generar un mundo mejor para todas y para todos, donde exista un respeto pleno por la vida y por las libertades.
Así mismo nos acompaña el artista Iván Abreu, cuya práctica interdisciplinaria se sitúa en el cruce entre arte, ciencia y tecnología. A través de algoritmos, sistemas digitales, sonido, imagen, datos y espacio, explora las posibilidades poéticas y políticas de la tecnología como herramienta de creación y producción de conocimiento.
En esta emisión presentará Residuo Sonoro Postconsumo: Rework (2024), una obra construida a partir de video-registros de improvisaciones realizadas junto a Rogelio Sosa en el Museo XTeresa (2006) y la Sala Blas Galindo (2007). El proyecto parte de la electrónica DIY y de procesos digitales para recuperar, deconstruir y remezclar aquel material sonoro desde el presente.
La pieza utiliza una interfaz de autor diseñada para la experimentación sonora, capaz de sonificar el consumo eléctrico del espacio donde ocurre el concierto. Un medidor eléctrico analógico modificado, al que se incorporan agujas piezoeléctricas a manera de tornamesa, convierte las variaciones de velocidad de su disco en materia sonora. La iluminación de la sala interviene el dispositivo y, al mismo tiempo, transforma el propio espacio arquitectónico en un instrumento.
Si en las improvisaciones originales la señal analógica era procesada en vivo mediante Max/MSP, el actual rework propone una nueva lectura de esos registros: una deconstrucción y remezcla que convierte el archivo en materia activa.
En el marco de “Ruido y resistencia”, Residuo Sonoro Postconsumo nos permite escuchar aquello que normalmente permanece como fondo, donde nos mezclamos con el consumo, la energía, la máquina, el residuo y la infraestructura. El ruido aparece aquí como huella y una como posibilidad para transformar los sistemas que habitamos en instrumentos para imaginar otras formas de escucha.


Khan of Finland desarrolla una práctica interdisciplinaria que cruza performance, sonido, fotografía, dibujo e instalación. Su trabajo explora la percepción, la memoria y la imaginación colectiva, habitando espacios liminales donde lo ritual se encuentra con lo cotidiano, y la intuición con la tecnología.
A partir de la música experimental y de distintas tradiciones culturales, Khan entiende el arte como un proceso abierto en el que el azar, el cuerpo, el sonido y la imagen funcionan como dispositivos de desplazamiento. En el contexto de “Ruido y resistencia”, su práctica propone el ruido como una posibilidad de desobedecer las formas convencionales de escucha y percepción, como una materia que interrumpe, desorienta y abre otros espacios para la imaginación y la experiencia colectiva.
