
Zona Fantasma es un programa de radio experimental impulsado por el colectivo Zona de Riesgo que explora la relación entre cuerpo, archivo, error, memoria y tecnologías contemporáneas desde una perspectiva sonora, poética y política.
El programa funciona como una plataforma de transmisión expandida donde convergen arte sonoro, poesía experimental, spoken word, paisaje sonoro, ruido, entrevistas, lectura de manifiestos, improvisación, registros de campo, ficciones especulativas y procesos colectivos de escucha.
Zona Fantasma propone una experiencia de deriva auditiva donde cada emisión se convierte en un territorio de resonancia crítica y sensibilidad compartida.
Zona Fantasma es conducido y producido por Mónica Martz M y Bruno Bresani
En este sexto capítulo de Zona Fantasma, exploraremos Paisajes del colapso a través de una propuesta centrada en la escucha de territorios heridos y entornos atravesados por crisis ambientales, sociales y tecnológicas.
Mediante paisajes sonoros, grabaciones de campo, ruido, silencios, interferencias y experimentación electroacústica, escucharemos las huellas de la destrucción, la ausencia y la fragilidad de los entornos que habitamos. El sonido se convierte aquí en una herramienta para registrar aquello que desaparece, percibir las tensiones del presente y explorar las relaciones entre territorio, memoria y desastre.

En esta emisión, conversaremos con Pamela Ballesteros, para reflexionar sobre las posibilidades de la escucha como práctica artística y curatorial. A partir de su experiencia, exploraremos el sonido como una forma de aproximación sensible al territorio y como un medio para activar relatos que habitualmente permanecen fuera de los espacios expositivos. Una conversación sobre las relaciones entre escucha, memoria y paisaje, y sobre cómo las prácticas curatoriales pueden abrir espacios para percibir, compartir y pensar colectivamente las fracturas del presente.
Su mirada curatorial presta atención a las prácticas que cuestionan los formatos establecidos y proponen otras maneras de relacionarse con el público, el territorio y la obra. Desde esta perspectiva, la escucha permite reconocer las huellas de los lugares, las voces que los habitan y las narrativas que emergen de sus conflictos y fracturas.
En PORTÁTIL, Pamela explora la exposición como una experiencia que puede desplazarse, ser escuchada y reconstruirse desde distintos contextos. Su interés no consiste únicamente en trasladar una exposición a otro medio, sino en investigar qué posibilidades curatoriales surgen cuando el sonido se convierte en un espacio de encuentro, capaz de conectar experiencias, territorios y comunidades.
Entrevista
- Escuchar el paisaje antes del colapso
En Portátil Podcast el sonido se convierte en un espacio para recorrer territorios, obras y experiencias que muchas veces no pueden entenderse únicamente desde la imagen, ¿qué crees que puede revelar la escucha que normalmente pasa desapercibido? ¿Cómo puede el sonido ayudarnos a percibir las fracturas ambientales, sociales o tecnológicas que ya forman parte de nuestra vida cotidiana?
La primera sensibilidad que detonamos en PORTÁTIL al elegir el volumen I:Transición con el eje Territorio y al establecer un cuerpo ecléctico de artistas fue entender que el sonido tiene una cualidad de veracidad y memoria. A diferencia de la imagen fotográfica o el video —donde el encuadre selecciona, recorta e interviene directamente, como nos lo señalaba el cineasta Julián Stubbs Generali—, la grabación sonora conserva una densidad del momento muy difícil de manipular en el segundo 1. El sonido no encuadra: te envuelve. El sonido es un termómetro de las transformaciones territoriales. Lo vivimos a diario: la identidad de un espacio se escucha. En la Ciudad de México hay una textura compartida por los pregoneros, pero las diferencias sociales y de uso del espacio se oyen claramente; no suena igual la base del Metro Pantitlán que la de Chapultepec. En lo ambiental ocurre lo mismo: el cambio en el canto o la migración de las aves puede anunciarte la llegada de una megaobra a kilómetros de distancia, mucho antes de que la veas. En el plano tecnológico, para mí lo más tangible es una colonización sonora. Pasamos de la nostalgia del sonido del módem a finales del siglo pasado —una huella de memoria para ciertas generaciones— a un sometimiento autómata e inconsciente: hoy una notificación de WhatsApp hace que personas en todo el mundo volteemos al mismo tiempo, o convivimos con el zumbido constante de las cámaras de vigilancia en las calles. Ahí es donde la escucha crítica nos obliga a preguntarnos: ¿cuál es el objetivo de este paisaje sonoro y qué estamos cediendo? ¿Qué es lo que quieren que oigamos y qué es lo que realmente queremos escuchar?
- Curar desde la incertidumbre
Como curadora has trabajado con proyectos que reúnen artistas, tecnologías y múltiples formas de conocimiento. En un contexto marcado por crisis ecológicas, transformaciones digitales y cambios políticos acelerados, ¿cómo se construye una curaduría que no busque ofrecer respuestas definitivas sino abrir espacios para imaginar y discutir el colapso desde distintas perspectivas?
En tiempos de crisis vivimos bailando entre la necesidad y la posibilidad. En esa posibilidad e incertidumbre hay una renuncia tácita a lo definitivo, el proponer/crear/imaginar desde ahí me coloca en un dialogo completamente lateral con todxs los involucrados en cada volumen de PORTÁTIL. Curar desde la incertidumbre no es improvisar, es asumir que no tenemos respuestas únicas y que el proceso curatorial se construye horizontalmente.
Frente a las crisis actuales me pregunté directamente: ¿qué más se puede hacer con el cubo blanco? Se trata de desarticular tanto el entorno físico así como la rigidez simbólica que suele envolver al arte. La intención es generar una plataforma viva con distintas formas de conocimiento —el arte sonoro, la filosofía, el pensamiento crítico, saberes, lenguajes multiespecie— puedan colisionar y dialogar libremente, sin la exigencia o la presión de llegar a una conclusión preescrita y protocolaria. Las crisis ecológicas, políticas, sociales y el sentimiento de aceleración tecnológica son problemas de dimensiones colosales que rebasan por completo al sector artístico-cultural mundial, y mucho más que cualquier esfuerzo individual como es mi caso. Por eso, el detonante curatorial de PORTÁTIL se traza desde el cuestionamiento en el Volumen I les preguntamos por el Territorio, sea lo que esto signifique; en el Volumen II Phos partimos de la pregunta ¿cómo suena la luz? Es justo en esta metodología basada en el cuestionamiento donde se genera la verdadera apertura para discutir e imaginar sin caer en lo dogmático porque el parámetro protocolario no existe.
- Tecnologías, memoria y territorios en transformación
Hoy habitamos paisajes atravesados por infraestructuras digitales, redes de datos e inteligencia artificial. Desde tu experiencia, ¿cómo dialogan estas tecnologías con los territorios físicos y con las memorias que los habitan? ¿Crees que estamos construyendo nuevos paisajes híbridos donde lo natural, lo tecnológico y lo cultural ya son inseparables?
Las formas de lenguaje con otras especies y con el entorno siempre han existido. La diferencia fundamental con las tecnologías contemporáneas es que tenemos la posibilidad de traducirlas, entenderlas y transmitirlas de manera inmediata, no solo desde la observación o la hipótesis científica, sino directamente desde la creación. Y como en todo ecosistema, vemos una integración en el paisaje a distintas escalas: pensemos en los nidos de aves en Ucrania construidos con cables de drones, o en los cenzontles urbanos que hoy incorporan el sonido de las alarmas en su canto. El paisaje híbrido no es una promesa del futuro; es una realidad biológica y espacial que habitamos hoy. Respecto a la Inteligencia Artificial, es evidente que su potencia ocurre cuando se articula con la Inteligencia Humana. Es un hecho que caminan y caminarán juntas. Los ecosistemas digitales ya están aquí y no flotan en una nube abstracta: inciden, modifican y reconfiguran nuestros espacios físicos, culturales e históricos en tiempo real, tenemos como ejemplo “Lavander” Tecnología de IA desarrollada en Israel probada en el genocidio actual que ocurre en Palestina donde asesinaron civiles indefensos. Donde veo un punto crítico es en la memoria. Las narrativas digitales —al igual que la narrativa histórica— siempre han tenido fragilidad. Si bien se dice que lo que entra a internet se escribe con tinta, la manipulación de la población como masa a través de las tecnologías de comunicación actuales es inmediata. Lo vemos en la sustitución de libros físicos, en la alteración de archivos o en fenómenos de distorsión colectiva como el efecto Mandela. Creo que hay que preguntarnos ¿con que fin están construyendo estos paisajes? ¿Qué tan real es que la sociedad de a pie desde un teléfono con cámara e internet los construye? ¿Por qué somos víctimas del algoritmo y no el algoritmo?
- Después del colapso: imaginar otros futuros
Muchas narrativas sobre el colapso terminan en la idea del fin. Sin embargo, proyectos como Portátil Podcast parecen proponer otra posibilidad: escuchar, documentar y compartir experiencias para imaginar otros modos de habitar el mundo. ¿Qué papel pueden desempeñar el arte, el sonido y las prácticas colaborativas en la construcción de futuros posibles? ¿Cómo pasamos del diagnóstico de la crisis a la creación de otras formas de convivencia?
El hecho de que estemos construyendo y buscando activamente nuevos espacios —ya sea en lo físico, lo digital y en todas nuestras posibilidades como puede ser través del sonido— es el síntoma claro de que como sociedad e individuos hemos rebasado a las instituciones y a los marcos gubernamentales. Cuando las estructuras tradicionales ya no alcanzan para procesar el presente ni para albergar la complejidad de la crisis, la práctica artística y la gestión independiente tienen injerencia en situar los que hace falta. Que la propuesta sea encontrarnos y relacionarnos desde y con el espacio digital es precisamente lo que abre la posibilidad de “compartir” un presente y crear otros futuros. Nuestra generación fue la primera en construir y habitar ese espacio digital, en sus inicios, existía sin ley, ni reglas sociales preestablecidas. Experimentamos como sociedad de primera mano la potencia de un territorio cero. Pasar del diagnóstico de la crisis a la creación de otras formas de convivencia revela que no nos encontramos en una parálisis apocalíptica. El sonido, el arte y las prácticas colaborativas, existen para operar como infraestructuras críticas que son afectivas y efectivas. Escuchar, documentar, archivar son herramientas de resistencia sutiles mas no pasivas.

Malitzin Cortés (CNDSD) explora los cruces entre sonido, código y tecnología para crear paisajes audiovisuales que transitan entre el ruido, la improvisación y los algoritmos. Su práctica experimental combina lo físico y lo digital, generando entornos inmersivos donde el sonido se convierte en materia para explorar las relaciones entre máquinas, cuerpos y territorios.
A través del ruido, las interferencias, los procesos algorítmicos y las texturas electrónicas, exploraremos cómo el sonido puede evocar entornos degradados, sistemas inestables y escenarios atravesados por crisis ambientales, sociales y tecnológicas.
En esta emisión, escucharemos ēkhṓMeta (2025) como una experiencia de inmersión sonora que nos permitirá explorar cómo el sonido puede construir espacios imaginarios, revelar sus fracturas y suscitar otras formas de percibir el entorno. Inspirada en la concepción de Iannis Xenakis de la música como arquitectura del tiempo, la obra propone un pabellón sonoro intangible que solo existe en la escucha, donde quien escucha se convierte en habitante de un paisaje acústico en constante tensión.
Desarrollada durante la residencia Resonancias, organizada por el CMMAS y The Anglo Foundation, y posteriormente adaptada para el Sonidario de la Fonoteca Nacional en colaboración con MUTEK, ēkhṓMeta explora el espacio como materia sonora y propone una experiencia inmersiva en la que arquitectura digital, código y escucha se articulan para construir paisajes acústicos.
Creada en entornos de videojuegos mediante procesos de live coding con TidalCycles, la obra utiliza sintetizadores y texturas electrónicas para trazar arquitecturas virtuales que se construyen a través de la escucha. El código organiza un espacio en el que el tiempo, la repetición y la resonancia se convierten en elementos estructurales.
La pieza nos invita a escuchar un entorno cuyas estructuras se desaceleran, se expanden y se pliegan sobre sí mismas. Los sonidos parecen fragmentarse, desplazarse y dejar rastros en un espacio inestable, evocando arquitecturas efímeras y sistemas sometidos a tensión. Cada resonancia configura un territorio provisional, suspendido entre la presencia y la ausencia, el sonido y su sombra.

DJ Set Mort Adrián
Mort Adrián abre espacios intrasonoros donde tonalidades oscuras y destellos brillantes trazan recorridos entre la turbulencia y la calma. En el sexto programa de Zona Fantasma, dedicado a Paisajes del colapso, su DJ set nos sumerge en un mundo sonoro de ruinas, laberintos y atmósferas fragmentadas, donde el ruido y el silencio revelan las resonancias de un mundo en crisis.
