
Independencia BioLab es un espacio de experimentación política y estética donde arte, biología, filosofía y tecnologías abiertas se entrelazan para cuestionar quién tiene derecho a producir conocimiento sobre la vida.
Fundado en 2017 por el artista y compositor Jaime Lobato y el biólogo Alfonso Castillo, Independencia BioLab se ha consolidado como un espacio de bioarte experimental. Desde una perspectiva transdisciplinaria, el laboratorio desarrolla investigaciones en biología molecular, química, bioseñales, bioelectrónica y bioinformática, combinando creación artística, ciencia ciudadana y pensamiento crítico.
El laboratorio impulsa prácticas de biohacking y educación abierta que buscan socializar herramientas científicas tradicionalmente restringidas a universidades y centros especializados. “La vida” aparece aquí como patrimonio colectivo y no como propiedad privada administrada por industrias farmacéuticas o sistemas corporativos.

Independencia BioLab forma parte de una red internacional vinculada al movimiento DIYBio (Do It Yourself Biology), una corriente que promueve laboratorios independientes y experimentación biológica comunitaria fuera de las estructuras científicas tradicionales. A diferencia de ciertos enfoques tecnofetichistas del biohacking global, el laboratorio sitúa estas prácticas desde un contexto latinoamericano atravesado por desigualdad tecnológica, extractivismo y crisis ecológica.
El espacio funciona simultáneamente como taller, laboratorio, plataforma pedagógica y centro de producción artística. Allí se desarrollan residencias, diplomados, seminarios y proyectos colaborativos que integran bioarte, performance audiovisual, arte sonoro y medios tácticos. La biología deja de aparecer como una disciplina exclusivamente científica y se convierte en material sensible para la creación estética y la reflexión filosófica. Aquí la biotecnología se transforma en experiencia poética y crítica sobre las relaciones entre vida y técnica.
En el laboratorio, los organismos vivos comienzan a operar como colaboradores activos dentro de procesos artísticos y tecnológicos. Bacterias, hongos, señales biológicas y sistemas electrónicos participan en ensamblajes híbridos donde las fronteras entre naturaleza y artificio se vuelven inestables.

Para Independencia BioLab, hackear la biología significa reapropiarse críticamente de tecnologías científicas para generar conocimiento autónomo y comunitario. El hackeo aparece como práctica de resistencia frente a la concentración corporativa del conocimiento biotecnológico.
Independencia BioLab impulsa procesos colaborativos donde artistas, estudiantes, científicos y comunidades pueden participar activamente en la experimentación biológica. El artista ahora trabaja con microorganismos, sistemas vivos, algoritmos y procesos bioquímicos. La obra deja de ser un objeto estable para transformarse en ecosistema mutable.
Sus proyectos muestran que la biología también puede ser un lenguaje poético y que los organismos vivos pueden convertirse en medios para pensar críticamente el presente. Independencia BioLab propone reconectar ciencia, cuerpo y territorio desde prácticas experimentales abiertas. En sus cultivos bacterianos, bioseñales y dispositivos híbridos se ensayan maneras de imaginar nuestra relación con lo vivo.
