El ecosistema único del Pedregal representa uno de los refugios de biodiversidad urbana más fascinantes y complejos del centro de México. Nacido tras la erupción del volcán Xitle hace más de 1,600 años, este terreno de basalto negro, que a primera vista podría parecer árido e inhóspito, alberga en realidad una sorprendente naturaleza a color que brota con fuerza entre las grietas, cavernas y microclimas de la roca volcánica. La vegetación del Pedregal pertenece al matorral xerófilo de palo loco, un tipo de bioma sumamente adaptado a condiciones extremas de insolación y retención de humedad.















