
Portugal, 2025, 74 min.
D y Prod: Rita Azevedo Gomes.
Fuck the Polis es un ensayo cinematográfico sobre la memoria, la creación y el tiempo. Rita Azevedo Gomes transforma el acto de filmar en una experiencia de deriva poética donde la historia, la literatura y la autobiografía se entrelazan para interrogar el sentido de la belleza y la persistencia de las imágenes.
En una época en la que el cine parece cada vez más sometido a las exigencias del relato y la eficacia narrativa, la obra de Rita Azevedo Gomes continúa recordando que filmar también puede ser una forma de pensar. Fuck the Polis (2025), presentada en el 45 Foro Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, ofrece una experiencia de contemplación donde el cine se despliega como escritura, memoria y ensayo.
La película parte de un gesto autobiográfico, en el cual Azevedo Gomes regresa a Grecia, un país que había visitado casi veinte años antes, cuando recibió un diagnóstico médico que parecía anunciar el final de su vida. Ese retorno se trata de volver sobre un territorio transformado por el tiempo, consciente de que tanto el paisaje como quien lo observa ya no son los mismos.
Desde esa premisa, Fuck the Polis abandona cualquier estructura argumental tradicional. La directora prescinde del guion cerrado y construye la película a partir de cartas, fragmentos literarios, poemas, apuntes y asociaciones libres. Cada escena parece responder a una lógica cercana al recuerdo, dejando que las imágenes se sucedan por resonancia. Grecia deja de ser un espacio geográfico para convertirse en un territorio mental donde conviven la Antigüedad clásica, la historia contemporánea, la experiencia íntima y la imaginación.

Azevedo Gomes transita sin esfuerzo entre el soporte fílmico y el registro digital, entre la observación documental y la ficción, entre el registro del presente y la evocación del pasado. La película recuerda que toda imagen posee una materialidad propia y que cada tecnología produce una manera distinta de mirar el mundo.
En este sentido, Fuck the Polis puede entenderse como un ensayo sobre el propio acto de filmar. El equipo técnico, los preparativos, las conversaciones y las dudas permanecen visibles. La directora no intenta borrar las huellas del proceso creativo; al contrario, convierte la realización de la película en uno de sus temas centrales. El cine aparece como una práctica de búsqueda.
La presencia constante de textos, poemas y referencias literarias sitúa la obra en una tradición del cine-ensayo donde la palabra dialoga con la imagen. Las imágenes evocan pensamientos; los textos producen imágenes. Entre ambos registros se abre un espacio de reflexión donde la belleza nunca aparece desligada de la experiencia del tiempo.

Aunque la película nace de un episodio decisivo en la vida de la realizadora, Azevedo Gomes evita convertir su historia personal en el centro del relato. Su experiencia funciona como una puerta de acceso hacia preguntas más amplias ¿cómo cambia nuestra percepción del mundo después de enfrentar la posibilidad de la muerte? ¿Qué significa regresar a un lugar donde alguna vez sentimos el peso de nuestra propia fragilidad? ¿Puede el cine preservar aquello que el tiempo transforma?
La directora se resiste a la monumentalidad arqueológica de Grecia. Su interés reside en descubrir las capas invisibles que conectan al pasado con la vida cotidiana del presente. Las ruinas, las ciudades, los caminos y los cuerpos forman parte de un mismo tejido temporal donde ninguna época desaparece por completo.
La trayectoria de Rita Azevedo Gomes explica esta singular aproximación al cine. Desde sus primeras obras, la realizadora portuguesa ha desarrollado una filmografía vinculada con la literatura, el teatro y las artes escénicas, construyendo películas donde la palabra y la imagen mantienen un diálogo permanente. En A Portuguesa o O Trio em Mi Bemol ya era evidente esa voluntad de explorar la representación como un espacio de pensamiento. Fuck the Polis lleva esa búsqueda a un terreno aún más libre e íntimo.
Dentro del 45 Foro Internacional de Cine, la película dialoga con otras obras interesadas en el archivo, la memoria y las formas híbridas del cine contemporáneo. Sin embargo, pocas alcanzan el grado de libertad formal que propone Azevedo Gomes. Su película intenta comprender al mundo mientras se filma.
Fuck the Polis reivindica el derecho al desvío, a la digresión y a la contemplación. Su cine se construye desde la confianza en que las imágenes todavía pueden producir pensamiento sin necesidad de responder a las expectativas del espectáculo.
